Son un movimiento raro porque solo aparecen a medidados de noviembre, cuando se organiza la tradicional Feria de Quito "Jesús del Gran Poder", o en las ocasionales ferias que se trata de organizar en Guayaquil.
El supuesto objetivo? Abolir las corridas de toros en el mundo.
El argumento? Es un espectáculo morboso, en el que muchas personas disfrutan con la "tortura" de un pobre animalito indefenso, luchando contra un desalmado e inteligente ser humano que está armado. Y hasta quieren agredir físicamente a los asistentes a las corridas de toros por el solo hecho de querer asistir.
Tanto el argumento como el objetivo me parecen del todo respetables. No faltaba más. Sin embargo, los métodos no. Y creo que hay que ser consecuente y coherente con lo que se predica.
Salvo en camales construidos bajo los diseños de Temple Grandin (www.grandin.com) en los que, como consecuencia de exhaustivos estudios de parte de esta científica estadounidense, se ha logrado un proceso lo menos cruel posible, el faenamiento de ganado en general es un procedimiento bastante inhumano, y traumático para el pobre animal.
Procedo a explicar en pocas líneas este proceso: en primer lugar, el ganado es trasladado en camiones desde los establos de las ganaderías. En todo el proceso de embarque, traslado, desembarque y confinamiento, los animales están expuestos a importantes cargas de estrés debidas al manipuleo, golpeteos, y arengas. Ya en el cubículo de aturdimiento, un operario sin el más mínimo sentido de humanidad animal (por cuanto este es su trabajo), aturde a la bestia con una herramienta neumática que le propina un golpe en la cabeza que la inmoviliza, pero no la mata. Es importante que no muera en ese momento. Una vez Inmovilizada, se le hace un corte en el cuello de manera que empiece el proceso de desangre. Todo animal de consumo humano muere por este proceso, yo lo llamaría cruel, pero el único que garantiza la calidad de la carne. Después, se hace un corte longitudinal que empieza en el cuello y termina sobre la parte baja del abdomen, llamado corte de eviscerado. Este sirve para extraer todo el tejido blando (tripaje y vísceras). Todo esto mientras todavía queda algo de vida en el cuadrúpedo.
Debido a que el animal no fue descerebrado, lo que sería similar a aplicar anestesia general, el está sintiendo todo lo que le están haciendo, es decir, sufre el dolor de los cortes en el cuello y abdomen hasta que le llega la muerte.
Por el contrario, el proceso de vida y muerte de un toro de lidia es mucho menos triste. Desde que nace, hasta que muere es tratado como un verdadero rey. Los cuidados y comodidades que tienen son extremos y detallados, hasta el punto que mueren en un ruedo siendo vitoreados por miles de personas y televisados a varios millones más. Haciendo un símil, mueren como gladiadores romanos. Estoy seguro que si a un romano antiguo le preguntasen cómo le gustaría morir, este habría respondido o en batalla, o en la arena de los gladiadores.
No soy gran fanático de las corridas de toros. Tampoco soy defensor de los derechos de los animales y las plantas. Solo sugiero a los antitaurinos que así como se van a manifestar fuera de las plazas de toros del país, también lo hagan fuera de los camales del país en donde se asesina al ganado de una forma tan cruel. Y también que se hagan vegetarianos.
No me parece coherente ver a un antitaurino que finge un abanderillamiento sobre su espalda el 4 de Diciembre en las afueras del coso quiteño… y el 5 encontrarlo en la parrilla del Ñato devorando un gran bife de chorizo.
A todo esto, un antitaurino me preguntó el otro día "qué prefieres, que te maten de contado o que te tengan torturando hasta morir". En realidad si fuera toro meditaría bastante mi respuesta.
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